“La mujer actúa en forma colaborativa y eso es clave para los primeros años del emprendimiento” Imprimir
Lunes 25 de Febrero de 2019

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José Ignacio Oñate es coach, speaker y socio fundador de Prospirit. Tiene una trayectoria de 15 años y ha apoyado a más de 30 mil personas, empresas y emprendedores, a llevar sus resultados a un nuevo nivel, a través de charlas motivacionales y programas de entrenamiento, tanto en Chile como en el extranjero. Desde su experiencia, nos plantea las fortalezas de las emprendedoras y cuáles son las pautas que aconseja ante los escenarios cambiantes y complejos que atraviesan las Mipymes.

Primero a nivel de empresas, damos charlas y formamos escuelas de liderazgo, que sirven para el trabajo y para la vida de las personas. Por lo tanto, son escuelas que aportan para mejorar la calidad de vida de los trabajadores, optimizar las relaciones y los equipos de trabajo. También ofrecemos coaching a personas que desean progresar en sus carreras”, destacó José Ignacio Oñate.

Durante la charla que dio en el Encuentro de Mujeres Emprendedoras organizada por PROPYME durante la Semana de la Pyme, en noviembre pasado, conversamos sobre los puntos principales que aborda en esta conferencia y que representan claves para el desarrollo de negocios.

“La charla se llama ‘mínimo esfuerzo máximo impacto’, que significa hacer el empeño preciso para generar el máximo efecto. Es decir, para ver los resultados esperados y no hacer exceso ni déficit de esfuerzo. En general, cuando las personas emprenden hacen mucho esfuerzo pero el impacto es bajo. Por lo tanto, se empiezan a cansar, a agotarse y el negocio se hace poco sustentable hasta que cae. Esto normalmente ocurre entre los 2 a 4 primeros años del emprendimiento”, precisó el coach.

imagen Se explayó que “buscamos que aprendan principios básicos. Primero es delimitar ¿Cuántas horas tengo al día? Hoy trabajaré solo 3. Después, hay que definir lo esencial dentro de lo que limité. Tercero hay que enfocarse, porque el emprendimiento como la vida te lleva a la dispersión y la energía se escapa. La energía la usas como un láser a un punto y no hacer 10 cosas a la vez. Hay empresas que planifican 3 proyectos al año y lo hacen, pero hay otras empresas que planifican como 20 y no hacen siquiera uno”.

Agregó que “el siguiente principio tiene que ver con prototipar. Esto significa que hay que buscar sacar el producto mínimo viable al mercado y no esperar el perfecto. Cuando buscas el perfecto, gastas demasiada energía y sales tarde al mercado. Entonces, hay que prototipar, hay que lanzar el producto al mercado, esperar que el público objetivo lo pruebe, hacer el feedback, corregir, lanzar, corregir. El último principio es crear el hábito, porque la gente que tiene hábitos, gasta menos energía”.

Fortalezas de las emprendedoras y empresarias

De acuerdo a su experiencia profesional, José Ignacio Oñate destacó las fortalezas de las mujeres que emprenden negocios. “Antropológicamente hablando, las mujeres tienen un sentido de colaboración mucho más poderoso, más que los hombres que se centran más en la competencia. La mujer actúa en forma colaborativa y eso es clave para los primeros años del emprendimiento y en términos de crecimiento de los negocios”, afirmó.

Añadió que “otro tema que veo es que las mujeres tienen mayor compromiso porque sus productos y servicios generan una transformación positiva en las personas. Por lo tanto, existe una tendencia natural de cuidar al cliente. Tercero, entienden que emprender es más un estilo de vida que sólo un negocio, por lo tanto, incorporan a toda su familia, a toda su tribu. Son más equilibradas para trabajar, destinan tiempo para la familia y para la empresa. En cambio, los hombres tienden a centrarse más en el trabajo y colapsan. Obviamente que las mujeres tienen y sienten una exigencia mayor porque lamentablemente vivimos aún en una sociedad muy machista”.

imagen Reconoció que como obstáculo “se sienten muy culpables de no estar con su familia o viceversa no dedicar mucho tiempo a su trabajo. La culpa es una emoción que influye en las mujeres y las tiene atrapadas en términos de poder emprender con libertad y empoderamiento”.

“Con respecto a las mujeres más millenials el escenario es distinto. Ellas no están tan enfocadas en crear familias muy jóvenes, sino que primero quieren vivir experiencias y desarrollar sus carreras. Creo que eso es súper poderoso, porque adquieren sabiduría muy buena para efecto del negocio. Se toman las cosas más tranquilas, juegan por crear negocios y no luchan que es lo que les pasa un poco a las mujeres de generaciones anteriores. En ese sentido, son más lúdicas para crear negocios y lo pasan mejor”, puntualizó.

Recomendaciones a los emprendedores frente a este mundo cambiante y complejo

Muchas personas emprenden y caen durante el valle de la muerte. Uno de los motivos son los escenarios económicos y sociales que se transforman a cada momento. Ante este panorama, el profesional aconseja “la simplificación. Cuando tienes tantas cosas que hacer, tantas variables y en un mundo tan complejo, todo lo que vayamos haciendo y creando ojalá que sean simples, porque las cosas complejas cuesta sustentarlas. Todo el mundo te demanda que seamos perfectos. Entonces hay que simplificar la vida. Ser minimalista en la forma de vivir es una de las claves para sobrellevar esta complejidad en la sociedad”.

Sobre la baja tolerancia a la frustración que algunos emprendedores adolecen, manifestó que “tiene que ver con cuál es tu perspectiva. La equivocación es parte del proceso de aprendizaje pero si yo soy muy autoexigente, el error se vuelve un factor muy destructivo. Equivocarse es parte de la vida y todos lo saben. Sin embargo, el que se frustra, su problema ya no es la equivocación sino su nivel de autoexigencia. Eso está pasando en la sociedad actual, que nos pide ser perfecto, si vas hacer deporte tienes que llegar a niveles avanzados. Por lo tanto, hay que amarse desde el lugar de quien eres, aceptarse y a partir de eso, construir. Nunca ser alguien que no eres. Hay mucha gente que dice ‘a mí ya me debería estar yendo bien’. Y no, cada uno tiene su propio viaje, su propio ritmo y no hay comparación. Hay negocios que crecen más rápido y otros más lentos. No hay trayectorias de negocios correctas. Simplemente hay trayectorias de acuerdo como eres”.

En la misma línea y de acuerdo a su experiencia laboral en distintos países de Latinoamérica, el coach dijo que “el emprendedor chileno es demasiado árido, muy autoexigente. Afuera son más aventureros, exploradores, lo pasan mejor. Acá, sentimos que no podemos fracasar, nos castigamos cuando fallamos, nos falta esa energía más caribeña, nos falta la alegría de emprender. No obstante, en Chile como rasgo positivo tenemos la disciplina, el chileno es constante. Eso afuera no se ve tanto, cuando el negocio no funciona, lo botan. También somos muy resilientes”.

Más información en www.prospirit.cl

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